el Tamal

Romance entre Mi Lord y los estados de emergencia

Escrito por:

Q’inich Figueroa

“Cualquier sociedad dispuesta a renunciar a un poco de su libertad para obtener un poco de seguridad, no merece ninguna y terminara perdiendo ambas”- Benjamín Franklin

La libertad es uno de los derechos fundamentales que se tiene en un sistema social basado en la democracia. La libertad, fundamental y aun así uno de los derechos más violentados alrededor del mundo, y Guatemala no es la excepción, ya que por siglos este fue arrebatado de la población por los gobiernos militares. Y si bien ya no hay dictaduras, o no unas que lleven el nombre, parece que los malos hábitos de los “políticos” no cambian, ya que en el mandato de los últimos presidentes se ha visto un aumento en el uso del recurso del estado de emergencia.

Ahora bien, ¿qué es un estado de emergencia y qué significa para la libertad de los habitantes? Principalmente, son mecanismos a los que un gobierno puede recurrir en momentos de crisis públicas. Existen cinco de estos estados excepcionales regulados en la Ley de Orden Público de la carta magna: Prevención, Alarma, Sitio, Guerra y Calamidad Pública. De estos, los predilectos por el actual presidente, apodado “Mi Lord”, y sus predecesores siempre han sido el primero y el tercero, siendo ambos elementos previstos para restablecer el orden, la paz y la seguridad o retomar el poder del estado. Estos dos mecanismos limitan los derechos básicos de los individuos con la justificación de “invasión de territorio, perturbación grave de la paz, actividades contra la seguridad del Estado o calamidad pública.”. Pero ¿qué medidas son realmente legales en estas situaciones?

Por un lado, el estado de prevención no suena para nada alarmante a primera vista, pero las medidas que este indica son bastante controversiales. Este estado excepcional permite siete principales medidas con las que se pretende restablecer el orden en la sociedad, que se basa en disposiciones que pueden llegar a violentar fuertemente los derechos de libertad de la población del lugar en cuestión. En un estado de prevención el presidente tiene la potestad de militarizar tanto entes públicos como privados, incluyendo los centros educativos. Además, durante este estado se les permite a los mandatarios limitar y hasta prohibir los actos de manifestación o de paros, cuando estos tengan móviles políticos. Incluso, junto a a estas mediada también se agrega la capacidad de disolver por la fuerza cualquier reunión, agrupación o protesta que no cumpla con lo exigido por los lineamientos del presidente. Claramente, en la ley se estipula que las autoridades deben dar un aviso a los manifestantes para que cesen el movimiento antes de usar la fuerza, sin embargo, en realidad siempre se verán diferentes acciones. Finalmente, en un estado de sitio el presidente tiene el poder de exigirles a los medios de comunicación que no difundan cualquier material multimedia que consideren que “incite a la alteración del orden público”, y de no ser respetada esta exigencia los responsables de la difusión serán castigados ante la ley. En otras palabras, le permite al presidente censurar a los medios de comunicación.

Por otro lado, el estado de sitio es una medida aún más rigurosa que la anteriormente presentada, ya que esta medida restringe directamente seis derechos civiles; derecho a la acción, que incluye a la libertad de expresión y de opinión; de locomoción; de manifestación y de reunión; portación de armas, a civiles en espacios públicos; detenciones legales Según la Constitución, solo se puede detener a una persona mediante una orden respectiva, sin embargo, en un estado de sitio esta ley es invalidada. Finalmente se opone a los interrogatorios a detenidos y presos. Mientras que esta tarea puede ser realizada solo por un agente judicial, en el estado de sitio en cambio cualquier investigados podría hacer esta tarea, como por ejemplo la PNC. El mecanismo constitucional para evitar su abuso es que tiene que ser ratificado por el Congreso de la República, pero está claro que todo guatemalteco sabe de qué pata cojea esta institución política.

Entendiendo lo que significan estas medidas se hace más preocupante que su uso sea cada vez más frecuente. Claro que al menos tienen buenas justificaciones y ayudan al país cada vez que se usan, ¿no?

Los primeros estados de sitio que el “Lord Giammatei” declaró a inicios de este año (2020) fueron parte de la Operación Recuperación y Control, que estaba pensada para disminuir la violencia y disminuir la actividad de las maras en doce municipios del departamento de Guatemala y Chimaltenango, en donde participó la PNC y el ejército. Desde un inicio, estos operativos fueron criticados por el ex ministro de Gobernación Carlos Menocal, ya que estos tuvieron una mala planificación que, según él, afecto a la eficiencia del operativo. A su vez criticó el uso desmesurado de efectivos del ejército que, para él, no hizo más que entorpecer la organización de la operación. Por otro lado, Mario Mérida, coronel retirado del ejército, recalco en una entrevista a Nómada, que el empleo de fuerzas militares durante el estado de Prevención es un “desatino”, ya que ellos no están preparados para lidiar con civiles. A estas oposiciones también se suma el ex ministro de gobernación Francisco Rivas, quien afirma que la presencia del ejército no es un factor significativo para disminuir la violencia en el país, ya que de 2000 a 2016 los militares patrullaron las calles y aun así la violencia aumentó. Por último, se remarca que siempre se declaró la cantidad de detenidos durante estos estados como una victoria, sin embargo, nunca se mencionó cuáles eran los cargos, por lo que no se sabe si la operación en realidad tuvo éxito.

Asimismo, el pasado 5 de junio, el presidente decretó un estado de Sitio en tres municipios del departamento de Sololá; Nahuala y Santa Catarina Ixtahuacán debido a conflictos territoriales que han resultado en disturbios mortales; y, Santa Lucía Utatlán, en donde según investigaciones del MP se guarda el armamento que usan los dos primeros para enfrentarse.

El conflicto que existe en el territorio ha durado más de un siglo, siendo todas las administraciones incapaces de resolver los problemas que se basa en las delimitaciones de ambos municipios, y nunca fueron definidas luego de la separación de Nahualá. Debido a esta falta de claridad los pobladores han luchado constantemente por tierras cultivables que se encuentran entre ambos municipios en la finca de Palo Alto. Este conflicto es ancestral y ha tratado de ser resuelto por varias administraciones, aunque ninguna ha tenido en éxito.

Los jefes idles aprueban el estado de sitio impuesto por el presidente, ya que ellos solicitaron por la escalada de problemas que ha tenido el territorio últimamente, sin embargo, cabe remarcar que el estado de Sitio ha sido empleado infinidad de veces, y ninguno ha sido el que logre desatar este nudo gordiano.

El diputado por la bancada de Winaq, Amilcar Pop, expreso el año paso, durante los estados de Sitio, que esta medida muestra que las autoridades no entienden el problema, ya que este estado de excepción “no propicia condiciones de dialogo en estas comunidades”, remarcando que en el estado de Sitio se pierde el derecho a reunión, cuando lo fundamental sería usar el dialogo para resolver el problema. Dicho diputado también afirma que la militarización de los terrenos solo incrementa la atmósfera de conflicto entre los pobladores, por lo que podría ser más perjudicial que no lograr dar una propuesta para solucionar el problema real. Además, Marcelo Sabuc, coordinador del Comité Campesino del Altiplano, y el político Felié Tui, quienes han monitoreado el tema, comparten esta opción. El primero lo ve como una respuesta poco efectiva que solamente logra extender más el problema, ya que solo representa un alto al fuego temporal, mientras el segundo declara: “No se puede terminar una disputa de más de 100 años en un mes de estado de sitio”.

Para finalizar, las teorías conspirativas revelan muchas cosas acerca de la evolución del hombre moderno, y también de su psicología. Las personas siempre buscarán la razón de su propia existencia y de lo que las rodea, claro que algunas lo harán de manera más objetiva o con el propósito de lograr un mayor avance de la sociedad.

Entonces, ¿Son estos estados de emergencia beneficiosos para el país?

A primera vista muchos dirían que estas medidas son benéficas para los poblados en cuestión, y por esa razón varias personas están de acuerdo con los acontecimientos presentados. No obstante, si se hace un análisis de las implicaciones y los resultados que han tenido estas acciones en realidad, se observa que al final cumplen más la función de campaña publicitaria de parte del gobierno central para poder ganar la aceptación de los ciudadanos poco informados y/o usados como un mecanismo para intereses de distinta índole a la paz y el orden (detenciones ilegales de líderes sociales).

¿Qué crees tú? ¿Estás dispuesta/o a vivir con una seguridad de artificial mientras le entregas tus derechos a entidades políticas cuyos intereses son cuestionables? El derecho más importante que se tiene es la libertad, y cada acción que atente contra este debe ser analizada meticulosamente y juzgada, por ser el deber cívico de cada ciudadano guatemalteco. Si se hace a un lado, puede que terminemos sin nada: ni libertad, ni seguridad.

Desde enero empezamos a oír en las noticias la palabra “Coronavirus”, pero no imaginábamos lo que estaba por venir. Oíamos que China estaba colapsando, pero nunca se nos vino a la mente que se volvería algo a nivel mundial.

Cada día te despiertas y revisas tus notificaciones de Instagram y mensajes de Whatsapp, y no te levantas hasta terminar; cuando estás trabajando no puedes evitar tomar tu celular y distraerte por un tiempo desplazándote por Twitter o Facebook; durante esta cuarentena ha aumentado tu tiempo en pantalla varias horas más de lo habitual; te cuesta dormir en la noche después de haber pasado dos horas viendo videos en Youtube antes de apagar la luz, para levantarte al día siguiente y repetir la misma dinámica. ¿Te identificas con alguno de estos hábitos? ¿Te imaginas tu vida diaria sin ellos? Aquí aprenderás la realidad que se esconde detrás de las redes sociales.