el Tamal

Manual de supervivencia para la cuarentena

Escrito por:

María Barahona Sarti

Todo es diferente estos días. La cuarentena puede ser una experiencia única, pero también una carga constante de estrés, incertidumbre y más. Todos recomiendan el positivismo y mantenernos ocupados en estos tiempos, pero ¿cómo podemos nosotros realmente sobrellevar la cuarentena desde la comodidad de nuestras casas?

Estamos bajo presión, eso es indudable, pero justo por esto debemos darnos tiempo de crecer, de aprender y disfrutar. Es entendible que en algún momento nos podamos llegar a sentir cansados, abrumados o ansiosos y la solución podría parecer inalcanzable, pero se logra a través de pequeños detalles, estos placeres de la vida, que hacen de la misma mucho más llevadera. Estos métodos se llaman mecanismos de supervivencia. La RAE define los mecanismos de supervivencia de la siguiente manera; “En el psicoanálisis, mecanismo que utiliza el yo para protegerse de los impulsos o ideas que podrían producirle desequilibrios psíquicos”. Estos podrían ser desde hobbies hasta una actividad nueva o una alternativa a nuestras actividades favoritas.

Es recomendable descargar nuestras energías en actividades divertidas, productivas y positivas. El deporte cumple con todas estas características. Por este medio no solo se mejora nuestra salud, sino nuestro estado de ánimo también. Tal como destaca el V Congreso de la Sociedad Española de la Nutrición, la realización de actividades deportivas es de suma importancia para el desarrollo físico, psíquico y social. Mantenernos sanos y felices durante este tiempo es lo más importante y esta meta se puede alcanzar con algo tan simple como comer sano, salir a recibir el sol o caminar en el jardín. Estas actividades mejoran nuestro sistema inmune, reforzando nuestras defensas, y nuestra salud mental. Al mantenernos sanos físicamente es más sencillo mantenernos sanos mentalmente. Un ejercicio tan simple como caminar en el jardín, hacer yoga o bailar al ritmo de nuestra canción favorita mantiene nuestros músculos activos, evitando así que se atrofien por estar sentados frente a la computadora todo el día. Al fortalecer nuestros músculos haciendo algo que disfrutamos se liberan endorfinas, las hormonas encargadas de mantenernos felices y positivos. Gracias a estas hormonas que actúan como morfina y nos hacen “sentir felices” después del ejercicio, los niveles de estrés mental disminuyen también. Todo se trata de nuestra perspectiva, de la manera en que veamos y aprovechemos la vida.

La productividad es muy importante, especialmente en estos tiempos de locura. Mantenernos productivos nos da un sentimiento de utilidad, de satisfacción, no solo para el bien propio, sino para situaciones ajenas. Aspectos tan sencillos como no perder la rutina, levantarse temprano, hacer tareas a la hora usual, etc., no solo nos hace ser productivos, sino que también nos hace sentir seguros. Los humanos necesitan seguridad y gran parte de esto viene de una costumbre, una rutina, la certeza de que las cosas no van a cambiar.

Crear una rutina donde podamos ser productivos es igual de fácil que crearnos una donde sea todo lo contrario, no negando que ver series o una película no sea productivo. Caer en un círculo vicioso de pereza y procrastinación, nos garantiza una cuarentena tediosa. Sin embargo, parte de ser productivos es invertir tiempo en nosotros mismos también, y esto si puede llegar a incluir ver series, tomarse tiempo para distracciones y disfrutar de la posibilidad de poder hacer todas esas actividades que usualmente dejamos de lado con la excusa de no tener tiempo o no estar en la casa.

Actividades que nos hacen liberar endorfinas y que al mismo tiempo son productivas son ideales en esta situación, ya que pueden disminuir de los sentimientos de encierro y tristeza. La pintura, escritura o lectura son ejemplos de estas actividades que mantienen nuestra mente estimulada, ocupada y libre de preocupaciones.

El modelo de ONG, “Apoyo Positivo”, afirma que el control y aceptación de nuestras emociones es de suma importancia en estos tiempos tan inciertos. Asegurarnos poder estar en paz y sintonía con nuestra mente es igual de importante que estar conectados con nuestro cuerpo. Ambas partes que nos conforman deben de cuidarse por igual, en especial para poder lidiar de la mejor manera posible con la situación actual. Liberar y desahogar nuestra mente y corazón puede servirnos de maravilla y hablar con un ser querido, amigos o familia es usualmente una buena estrategia. La ayuda profesional nunca debe negarse tampoco, ya que podría hacer esta cuarentena más llevadera. Cuando nuestra mente está tranquila, nuestro corazón también, todo se ve más positivo y somos más felices, justo lo que buscamos en esta cuarentena. Expresar nuestros sentimientos funciona igualmente que poner nuestros pensamientos en papel, les la claridad, orden y sobretodo, objetivo. Aclarar nuestros sentimientos pone la situación bajo un microscopio objetivo, donde nuestras emociones no nos abruman y podemos tener la mejor actitud hacia esta situación.

Tener metas durante esta cuarentena le da un propósito, haciéndola sentir menos tediosa y cansada. Si se le ve el lado positivo a la vida, la vida nos regresa solo cosas positivas y ¿Quién no quiere eso? Estas metas pueden ser de las más sencillas, como aprender a cocinar, hasta cosas más complicadas, aprender un nuevo deporte, mejorar en nuestras áreas débiles, etc. Cualquier idea con un plan, se convierte en realizable y ¿qué mejor tiempo para hacerlo?

Con todo esto en mente, no queda más que comenzar a liberar endorfinas para liberarnos así del encierro. ¡A estimular y fortalecer el cuerpo, mente y espíritu!

Varias veces surge la duda ante un hecho, ya sea simple o complicado, y el ser humano siempre ha estado dispuesto a buscarle una explicación. Así es como la humanidad ha avanzado, a partir de la incertidumbre y la investigación para la formación de tesis e ideologías, por ejemplo, la teoría de la relatividad de Einstein, la ley de gravitación universal de Newton, la teoría de la evolución de Darwin, y muchas otras. Pero, ¿puede la inquietud de ciertos individuos ser un problema para la sociedad?

Desde enero empezamos a oír en las noticias la palabra “Coronavirus”, pero no imaginábamos lo que estaba por venir. Oíamos que China estaba colapsando, pero nunca se nos vino a la mente que se volvería algo a nivel mundial.