el Tamal

Mente encerrada: consecuencias psicológicas de la cuarentena

Escrito por:

Paulina Ortiz

“No hay peor encierro que el que armamos nosotros mismos” (Sabio, s.f.). En un abrir y cerrar de ojos todas nuestras vidas han cambiado drásticamente: supermercados saturados, negocios en quiebra, distanciamiento social, y, sobre todo, la incapacidad de salir libremente como solíamos hacerlo. Esta cuarentena no solo afecta nuestra movilidad, también a nuestra mente y a nuestro bienestar emocional, lo cual nos vuelve extremadamente propensos a presentar diferentes síntomas, o incluso cambios de comportamiento. Así que, ¿cómo reacciona exactamente nuestra mente ante el encierro?

Primeramente, hay que tomar en cuenta que factores generan el estrés durante la cuarentena, ya que de esa manera es más sencillo identificar los síntomas y su frecuencia. Según la psicóloga Vinita Mehta (2020), una de las preocupaciones principales que se presentan en estos casos es el miedo a no tener suficientes suministros básicos, tales como agua, comida, ropa entre otros. Ya que estas provisiones dejan de ser fácilmente accesibles, se convierten en un motivo de frustración y ansiedad, y es imposible no preguntarse: ¿Vamos a poder conseguirlas? Además, un sentimiento muy similar se genera alrededor de la información que se lee acerca del COVID-19, debido a que es algo nuevo, y no existe ninguna seguridad de que su veracidad: ¿Podremos saber la verdad en algún momento?

Evidentemente en muchos casos el mantenerse constantemente en casa disminuye las opciones de actividades divertidas que se puedan realizar. Esta impotencia y aburrimiento puede llevar también a pensamientos negativos, incluso por la falta de contacto físico y social con las demás personas. Por último, es crucial mencionar el miedo constante a ser infectado o infectar a alguien más, ya que elimina casi por completo la sensación de seguridad en cualquier lugar que se visite.

Entonces, ¿qué síntomas presenta el ser humano ante estos factores? Cada emoción tiene distintas implicaciones. Primero, el miedo es “una emoción básica de alerta y nerviosismo provocada por la sensación de un peligro inminente” (Nicuesa, 2018). La meta principal de esta reacción es hacer que se evite algo malo, por medio del “aprendizaje por evitación”. Por medio de esta emoción se activa el sistema nervioso simpático, que tiene efectos físicos como tensión de los músculos, los pulmones reciben más oxígeno e incluso se cierra el estómago. En cuanto a los efectos psicológicos, el proceso inicia con un agobio y malestar general, para después generar un estado de alerta. A largo plazo se puede desarrollar otros problemas como el insomnio y la pérdida de autoestima.

Aparte del miedo, también es común experimentar estrés o ansiedad, que se define según la Clínica de Ansiedad en España como “un sistema de alerta ante situaciones consideradas amenazantes”. Acorde a la clínica Mayo en E.E.U.U. (2018) esta emoción suele tener un gran impacto físico, ya que es normal desarrollar síntomas como dolor de cabeza o en el pecho, fatiga, malestar estomacal, ente otros. Emocionalmente se trata realmente de un estado de alerta constante, que, así como el miedo, presenta intranquilidad y nerviosismo. Si estos síntomas se presentan de manera constante y por un largo periodo de tiempo, se puede convertir en un diagnóstico de una enfermedad proveniente de un grupo denominado “desórdenes de ansiedad”, por lo cual es crucial recalcar la importancia de asegurarse del propio bienestar mental durante estas circunstancias tan rodeadas de estrés y emociones negativas.

Como último aspecto, es bastante claro que, no solo por todos los eventos que se han cancelado a causa de la cuarentena, sino que también por la falta de contacto social y la imposibilidad de ver a los seres queridos, incluso estando enfermos, se vuelve perfectamente normal sentir tristeza. Es muy importante principalmente aceptar que es una emoción normal y válida, sin importar la causa. Acto seguido, hay muchas formas en la que esta sensación se libera, por ejemplo, a través del llanto, el desahogo con un ser querido o simplemente con un descanso tanto mental como físico. Sin embargo, siempre es necesario estar consciente de señales que indiquen que ya no se trata de un simple sentimiento, por lo que, si dura hasta más de 2 semanas, lo más recomendable es buscar ayuda (Legg, 2019).

En cuanto a la información acerca de la salud mental durante la cuarentena, se han publicado graves estadísticas. Según la investigación de healthline en San Francisco, casi la mitad de la población estadounidense (49%) ha presentado diferentes niveles de depresión, cifra que normalmente suele presentar únicamente el 37%. Esta investigación evidencia no solo el impacto que ha tenido el COVID-19 en el bienestar de las personas, también lo necesario que es ahorita el cuidar la mente, además del cuerpo.

Finalmente, hay que reconocer que esta situación no ha sido sencilla para nadie, precisamente por todas las consecuencias que ha implicado en todos los ámbitos de la vida diaria de cada uno de los miembros de esta sociedad: económico, político, social, y de salud, tanto física como mental. Este es el momento de dejar a un lado los estigmas alrededor de la psicología, de aceptar ayuda cuando se necesita, y de brindar apoyo a aquellos que lo necesitan, porque en estos casos, el estar informados puede salvar una vida.

Todo es diferente estos días. La cuarentena puede ser una experiencia única, pero también una carga constante de estrés, incertidumbre y más. Todos recomiendan el positivismo y mantenernos ocupados en estos tiempos, pero ¿cómo podemos nosotros realmente sobrellevar la cuarentena desde la comodidad de nuestras casas?

Cada día te despiertas y revisas tus notificaciones de Instagram y mensajes de Whatsapp, y no te levantas hasta terminar; cuando estás trabajando no puedes evitar tomar tu celular y distraerte por un tiempo desplazándote por Twitter o Facebook; durante esta cuarentena ha aumentado tu tiempo en pantalla varias horas más de lo habitual; te cuesta dormir en la noche después de haber pasado dos horas viendo videos en Youtube antes de apagar la luz, para levantarte al día siguiente y repetir la misma dinámica. ¿Te identificas con alguno de estos hábitos? ¿Te imaginas tu vida diaria sin ellos? Aquí aprenderás la realidad que se esconde detrás de las redes sociales.