el Tamal

La búsqueda paranoica de la verdad

Escrito por:

Kamila Mejia

Varias veces surge la duda ante un hecho, ya sea simple o complicado, y el ser humano siempre ha estado dispuesto a buscarle una explicación. Así es como la humanidad ha avanzado, a partir de la incertidumbre y la investigación para la formación de tesis e ideologías, por ejemplo, la teoría de la relatividad de Einstein, la ley de gravitación universal de Newton, la teoría de la evolución de Darwin, y muchas otras. Pero, ¿puede la inquietud de ciertos individuos ser un problema para la sociedad?

A lo largo de la historia se ha desarrollado un grupo de personas que busca explicaciones alternas a lo que los medios proveen. Se habla de los conspiradores y teorías conspirativas que complotan en contra de alguien o algo de mayor poder. Algunos de los ejemplos populares son el terraplanismo, los illuminatis y el movimiento antivacunas, entre tantos más. Estas teorías conspirativas acusan a las organizaciones poderosas del mundo de “controlar las masas” y se han popularizado con facilidad gracias al internet, que es una gran herramienta actualmente. Asimismo, las conspiraciones han estado presentes durante muchos años, o se remontan a eventos históricos que ocurrieron ya hace décadas o siglos, por ejemplo, la supuesta desaparición de los mayas a causa de los alienígenas y el montaje de la llegada del hombre a la luna.

Las teorías son bastante conocidas, pero la psicología y los motivos de los conspiradores no es lo primero que se toma en cuenta al hablar de estos personajes. ¿Intentan desenmascarar la maldad de los gobernantes? ¿Buscan crear más pánico en la población? ¿O simplemente quieren llamar la atención?

En una investigación de la Universidad de Kent llamada “La psicología de las teorías conspirativas” del 2017, se observan los factores psicológicos que influyen a crear dichas teorías. Uno de los principales motivos que se observan es la necesidad que tienen algunas personas de mantener una imagen exaltada de sí mismos, creyendo tener la razón absoluta sobre el tema y, por consiguiente, tratan de “abrirles los ojos a las personas”. Estos individuos suelen ser rechazados por los demás, así que buscan relacionarse con otras que piensan de manera similar a ellos, lo cual los ayuda a mejorar su autoestima.

Otro motivo indica que las personas que se encuentran abrumadas por algún evento catastrófico, como un ataque terrorista o desastres naturales, son más propensas a elaborar o creer teorías conspirativas y no en las explicaciones oficiales o científicas, ya que es más fácil afrontar las tragedias pensando que hay algo o alguien superior que tiene el control y que hubo orden en la situación. Se niegan a aceptar que tales eventos son complejos, desordenados y descontrolados. Es así como evitan sentirse en esa situación de incertidumbre total. Las teorías de conspiración son un camino fácil para darle sentido a un mundo complicado.

A causa del constante crecimiento de la comunidad de las conspiraciones, se ha utilizado con frecuencia un término para llamar a estas personas recientemente, y se les ha denominado conspiranoicos, un neologismo proveniente de la mezcla entre “conspirador” y “paranoico”. En otras palabras, describe a las personas que crean estas teorías como obsesivas y desconfiadas hacia los demás, principalmente a las autoridades o personas con grandes influencias. Por consiguiente, los conspiranoicos intentan explicar el mundo con creencias simples, y encuentran patrones sencillos e ilógicos que muchas veces van en contra de la ciencia. Esto sucede cuando no hay mucha información disponible, pero también cuando hay demasiada información y se desea mantener a la fuerza cierta creencia. Un buen ejemplo de este comportamiento son las personas que están completamente convencidas de que el autismo es causado por las vacunas, y a pesar de que se le muestren pruebas científicas en contra de su lógica, se rehúsan a cuestionar sus propios argumentos.

Igualmente, es común que estos individuos busquen únicamente información que refuerce sus propias creencias e ignoren las explicaciones científicas. Otro patrón que se encuentra en estas personas es que comience en creer en más y más teorías después de creer completamente en una.

La paranoia que sienten los humanos porque su libertad esté siendo manipulada por alguien más es una de las razones que los lleva a crear escenarios ficticios en su imaginación, pero no se toman el tiempo de investigar científicamente, y muchas veces se conforman con las hipótesis de alguien más, lo cual también puede ser peligroso, ya que podrían entrar en un verdadero plan de manipulación con el fin de destruir a otro grupo de personas que tengan cierto nivel de poder. Es un círculo vicioso que en estado de miedo, paranoia o pánico puede dificultar la habilidad de reconocer el peligro de ingresar a alguna comunidad de conspiradores.

Cada persona puede tener una razón distinta para creer o elaborar conspiraciones. Aún así se puede afirmar que hay una sola cosa a lo que le temen los seres humanos, algo más grande que el ser controlados por entes superiores o por organizaciones superpoderosas. Los seres humanos le temen al vacío. Existe un gran miedo hacia lo desconocido, a que no haya ningún tipo de explicaciones a los hechos de gran impacto en la sociedad. Varios fenómenos han adquirido explicaciones fantasiosas desde tiempos pasados, un ejemplo es la creación de los dioses mayas como el dios del sol, la lluvia, etc.

“Lo más importante que he aprendido sobre la teoría de la conspiración es que los teóricos de la conspiración creen en ella porque es más reconfortante. La verdad es que el mundo es caótico. No es la conspiración de la banca judía, ni de alienígenas grises, ni de reptiloides de 12 pies de altura que controlan desde otra dimensión. La verdad es más aterradora, nadie tiene el control. El mundo carece de timón. “

La frase anterior es del reconocido escritor y guionista de cómics británico Alan Moore, que también acude a la fantasía y crea escenarios fuera de lo común para sus historias, y debido a eso supo reconocer una de las razones más importantes detrás de las conspiraciones.

En definitiva, la humanidad no se cansa de buscar la verdad absoluta en cada lugar. Desafortunadamente, no tiene la capacidad de descubrir la razón de todos los hechos sobre la tierra, y aún si tuviese la capacidad, hay cosas que simplemente suceden sin que algo superior interfiera directamente en ellas.

Para finalizar, las teorías conspirativas revelan muchas cosas acerca de la evolución del hombre moderno, y también de su psicología. Las personas siempre buscarán la razón de su propia existencia y de lo que las rodea, claro que algunas lo harán de manera más objetiva o con el propósito de lograr un mayor avance de la sociedad.

Cuando pensamos en el mes de mayo automáticamente pensamos en el día de la madre, primavera y vacaciones, pero junto con estas celebraciones también se festeja un día importante para las personas que sufren de una enfermedad muy poco conocida, el lupus.

Somos una sociedad de consumo. La idea de poder estar a la moda a un precio accesible nos gusta. Poder entrar a tiendas y salir con las manos llenas de bolsas de compras nos hace felices y sirve también como terapia antiestrés para muchos. Esta idea, presentada en un reportaje de CNN, nos enseña que todo esto se ha podido hacer realidad gracias al concepto actual de moda llamado “Fast Fashion”, que consiste en producir más ropa y a sí mismo, venderla a un precio bajo. Pero tristemente detrás de esta fantasía se esconde una realidad muy desfavorable para la industria textil, el medio ambiente y la sociedad.